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30. sep., 2018

Soy de aquellos que suelen quejarse de lo caros que son los postres. Cuando conocemos tiempos de elaboración y coste aproximado de los ingredientes valoramos lo que vamos a degustar. Siempre hay excepciones.  Pero lo que de verdad me saca de quicio es cuando te venden gato por liebre como pasó hace unos años en restaurante elegante donde se me ocurrió pedir una mousse de chocolate. He de decir que lo único que la mousse tenia de casero era el hecho de que la hubieran batido allí… A veces tengo la oportunidad de degustar un postre más elaborado y la verdad es que, por lo general, son un placer tanto para la vista como para el paladar, generalmente presentadas como pequeñas obras de arte en las que se combinan color, forma y texturas predominando el sabor. Hace unos días fui a un taller de “Pastelería Creativa” dirigido por el Chef Fernando Román, elegido mejor pastelero de Extremadura  en la IV Edición del Certamen Nacional de Gastronomía. Me apunté pensando que sería una oportunidad de aprender algo. Cuando llegó el día y me vi rodeado de profesionales y el listado de todas las elaboraciones que íbamos a tener que preparar las ganas que entraron fueron dar una excusa y salir pitando. Sin embargo el Chef, con un lenguaje accesible, y mucha profesionalidad distribuyó tareas a todos y demostró que, usando técnicas y productos comunes, es posible crear postres dignos de cualquier restaurante con estrellas Michelin.

8. sep., 2018

Apenas quedan estrellas en el cielo, se las  están llevando los restaurantes… El mapa celeste es actualizado cada año, añadiendo unas, apagando unas pocas y rindiendo homenaje a constelaciones cuya luz perdurará en el tiempo, como esa de Joel Robuchon que llegó a las treinta y dos estrellas Michelin. Richard C. Morais empieza esta historia describiendo la pasión que un joven hindú, hijo y nieto de cocineros, siente por la cocina. Cuando la tragedia llama a la puerta, la familia deja Bombay y se instala en una pequeña aldea de los Alpes franceses. Su vida cambia definitivamente cuando su padre abre un alegre restaurante indiano a tan solo diez metros del elegante local de madame Mallory, una conocida chef detentora de una estrella Michelin y poco dispuesta a permitir semejante blasfemia. Sin quererlo, la gente del pueblo es testigo de una disputa culinaria que llevará al joven a descubrir la cocina francesa y convertirse en el primer inmigrante en Francia con tres estrellas.

Una historia emocionante repleta de aromas y que nos desvela, un poco, los entresijos de los codiciados premios. Dirigida por Lasse Hallström  fue adaptada al cine en el 2014 con las brillantes interpretaciones de Helen Mirren y Manish Daval.

31. ago., 2018

Cierta ocasión mencioné en público la fascinación que los libros ejercen sobre mí y lo que me gusta leer. El error fue dejar escapar la referencia a algunas portadas que me gustaban. De inmediato alguien dejo escapar el comentario “o sea que compras los libros por las portadas...”. Confieso que me gustan las cosas bonitas, o con buena pinta, y como cualquiera que solo se fije en eso unas veces acierto, otras no. La portada de este libro saltaba a la vista entre los demás por su colorido, el dibujo e incluso el titulo. El autor me parecía familiar y después de leer la sinopsis lo compré. Me faltó poco para que lo dejara en las primeras páginas, me parecía una autobiografía y me sentía perdido con los personajes, frases en italiano, (sin notas del traductor) y ese castellano con acento argentino. Necesité algunos capítulos hasta que leyera con fluidez pero valió la pena. “Pizzería Vesubio” nos narra la historia de una familia de inmigrantes napolitanos en Buenos Aires. Como en todo clan son frecuentes las reuniones alrededor de la mesa haciendo que casi seamos capaces de oler y saborear cada plato. Hay alguna pincelada biográfica una vez que el mismo Walter Riso vivió en las ciudades por donde se mueve su personaje. Por último les dejo dos consejos, el primero que tengan a mano un block de notas para apuntar alguna receta y el segundo es que la mejor pizza del mundo se come en Nápoles!

27. ago., 2018

En alguna de mis vidas anteriores debo de haber sido un ratón de biblioteca. Librería que veo, librería en la que entro prometiéndome  a mí mismo que solo voy a mirar, pero es tan complicado portarte bien… Ya sea convencional o de libros en segunda mano me gusta caminar entre los estantes y descubrir lo que tienen para dar. La verdad es que no sé de donde me viene esta afición aun que crecí rodeado de libros y no paro de comprar más y más! "La Librería de los Finales Felices” de Katarina Bivald fue una de esas compras muy pensadas. Veía el libro entre las novedades pero no me decidía. Una pegatina que lucía en su portada  y donde podía leerse “Hay un libro para cada persona, este es el tuyo” era como un imán que tanto me atraía como me repelía. Como podía ser? Un buen día en uno de esos impulsos que a veces tengo, compré varios libros entre los cuales este. Quien no ha pedido alguna vez a un librero que le aconseje un titulo que leer o regalar? Comparto con la autora ella misma librera durante muchos años, la convicción de que este trabajo requiere vocación, (que te guste leer, tocar los libros, oler la tinta fresca), y un poco de psicología para descubrir qué tipo de cliente tiene delante. La protagonista es Sara una joven sueca que cruza el atlántico para pasar dos meses de vacaciones en una pequeña ciudad de Estados Unidos. El problema es que al llegar se encuentra con que su amiga virtual ha muerto y  ha de quedarse sola en la casa de esta ultima sin más compañía que una maleta cargada de libros. Pero podrán los libros cambiar a las personas? Sara piensa que si y que además hay un libro para cada persona, solo hace falta que te ayuden a encontrarlo. La librería de los finales felices es uno de esos pocos libros aparecen de vez en cuando que leemos de forma compulsiva y que nos deja con una sonrisa en los labios.

16. ago., 2018

Mucho se ha escrito sobre el siglo veinte pero sin duda este libro de Franz-Olivier Giesbert  es de los más entretenidos y se merece un lugar entre los nuevos clásicos. Su protagonista es Rose una mujer centenaria que pese a sus ciento cinco años no ha perdido el sentido del humor ni el afán por el sexo. Regenta un restaurante de éxito en Marsella y trae en su bolso una pequeña pistola. Su particular forma de obtener la felicidad es la venganza y no duda en llevarla a cabo siempre que surge oportunidad. Mientras escribe sus memorias nos traslada a Trebisonda a comienzos del siglo veinte, donde vive la masacre de los armenios.  Su juventud, inteligencia y particular talento para la cocina, a la par que va escribiendo su particular lista de enemigos hacen que logre sobrevivir  a los horrores del nazismo e incluso a los delirios del maoísmo. Un estilo mordaz y divertido que hace prácticamente imposible que dejemos de leer!