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23. may., 2017

Un año! Quien diría, ni yo creía que durara tanto tiempo. Aparentemente la cosa es sencilla. Escribes una receta y listo. Pero si pensamos que primero hay que buscar o seleccionar, prepararla, degustar, fotografiar, etc… La cosa se complica un poco. Las primeras no voy a negarlo eran de familia, las recetas de mi madre que tanto me gustaban. Después me fui animando y probando otras o incluso intentando ser un poco creativo, arriesgando con productos que no domino o nunca he utilizado. Pero no esperen encontrar clases magistrales…

Poco a poco fui aumentando el número de recetas semanales. Es que una de vez en cuando… y la cosa se complica porque para mantener un ritmo acabo cocinando por la noche o los fines de semana! A veces como le pasó a Julie la bloguera que decidió hacer todas las recetas del libro “El Arte de la Cocina Francesa” de Julia Child, en un año, las cosas no salían bien. Una tarta que se me cae de las manos al sacarla del horno, un “volcán de chocolate” que no se desmolda, una mezcla que no termina de convencerme… Pero de una forma general las cosas no fueron mal. Aprendí bastante sobre presentación de platos, me he vuelto a animar con la fotografía y voy iniciando nuevos proyectos. Pero sobretodo lo más importante al fin y al cabo es que me he divertido y sigo compartiendo mesa con familiares y amigos!

16. may., 2017

Me gustan los libros! Crecí en una época en la que la televisión emitía  a medio día y por la noche. No había ordenadores, móviles u otros enredos. Para pasar el tiempo habia que jugar, practicar algún tipo de actividad o bien leer.

Si ya leía bastante lo hice más cuando descubrí la biblioteca de la Fundación Calouste Gulbenkian! Viajaba en el tiempo y espacio, viviendo mil aventuras al lado de los personajes de los libros, como si fuera uno de ellos. Aún hoy tengo este “vicio” y apesar de todos los avances sigo prefiriendo libros impresos en papel, apesar de que los e_readers sean más prácticos y sofisticados.

En una de mis habituales visitas a la librería de El Corte Inglés encontré un libro que me llamó la atención  tanto por el colorido de la portada como por el título, “Amigas entre fogones”. El nombre de la autora, Kate Jacobs, me sonaba de algo y al mirar su biografía vi que había leído otro libro suyo hace tiempo. 

Este acabó olvidado mesclado entre otros y más prensa, hasta que al cabo de algún tiempo volvi a verlo y decidí leerlo. La verdad es que cuando comenze no estaba muy convencido pero a las pocas páginas caí rendido.

Imagínen una conocida presentadora de un programa de cocina de los Estados Unidos que de pronto ve su estabilidad profesional amenazada por la bajada de las audiencias. Como si esto fuera poco, todo indica que la van a substituir por una exuberante  ex modelo. Las situaciones  se suceden y van de lo hilarante cuando las cosas se descontrolan durante las emisiones a lo tierno cuando se refuerzan o rompen vínculos. Aun cuando no hace ninguna alusión a personas reales no es difícil entrever referencias a otros conocidos chefs.

El libro ideal para pasar un buen rato y relajarnos. 

4. abr., 2017

Me crié en una casa con cocina de leña. Me acuerdo de las puertas esmaltadas de blanco y la chimenea de hierro pintada de plateado, de los discos de la parte superior y los accesorios para levantarlos o cómo jugaba con la leña cuidadosamente colocada en una habitación de la terraza. No me acuerdo del sabor que tenia la comida y mucho menos de como usaban el horno. Ahora tengo mucha pena de que ya no lo tengamos o bien el enorme que había en la pastelería de casa. Solo me queda una pequeña cocina de hierro que compré hace años en una chatarrería y que espero terminar de restaurar algún día. La cocina que substituyo al grandullón fue una de gas de una fábrica portuguesa que también ha desaparecido hace mucho. Nada que ver con los modernos. Aún que pueda parecer increíble esa cocina sigue funcionando hace más de cuarenta años! Claro que me gustaría tener una cocina moderna con ventilador, grill, vapor... Pero cuando oigo las quejas de las nuevas... Por lo general siempre son del horno. No entiendo cómo pueden dar tantos problemas. Que si los bizcochos se queman por abajo o por arriba, que si son lentas, que si calientan mucho o tardan demasiado... La verdad es que me extraña. Con mi vieja cocina utilizo un termómetro para certificarme de la temperatura y me va bien. La temperatura corresponde con la que indican el  mando. Si acaso necesito bajarla más de lo que me permite la solución pasa por dejar la puerta entreabierta con alguna cuchara de palo. Si quiero un poco de humedad durante la cocción coloco un recipiente con agua y ya está. Todo tiene fácil arreglo. Entonces si con una reliquia logro hacer mis platos que puede pasar con los sofisticados? Falta de práctica? Creatividad quizás? No lo sé pero cruzo los dedos para que "resista" aún muchos años!

 

27. mar., 2017

Una noche mi padre le llevó a comprar pan recién hecho a una de las panaderías del pueblo. En casa lo comimos encantados con “planta” una especie de margarina… Pasaron muchos años hasta que volviera a comprar pan caliente esa vez en una pequeña panadería de aldea, Telheiro, justo a los pies de Monsaraz. Aquel pan del Alentejo con su corteza crujiente y la mantequilla derritiéndose era un lujo después de un día de trabajo! A lo largo de los años encontré de norte a sur pequeñas panaderías y aprovechaba para comprar pan recién hecho. Una cuya visita es imprescindible cuando me acerco, es en Lugar da Estrada, Consolação, a seis quilómetros de Peniche. “O Pão Quente” fabrica en mi opinión la mejor “broa de milho” que alguna vez comí, ya por no decir los deliciosos panes de centeno, canela y pasas.

Me educaron en el respeto al pan. Si por casualidad en casa un pan caía al suelo mi abuela lo recogía y le daba un beso como señal de respeto. Puede que parezca poco higiénico, pero la verdad es que lo veía en casa que se supone estaba limpia… Quién por algún motivo alguna vez ha pasado hambre y no me refiero a casos de extrema necesidad sino a situaciones puntuales en las que no hay nada para comer sabe valorar un trozo de pan, aun que esté un poco duro.

Hacer pan en casa es algo mágico. Muchos pensaran que son necesarias horas amasando, pero no es para tanto y puede ser divertido. Lo que necesitamos es mucha paciencia para esperar que las levaduras hagan su labor y ya cuando está en el horno el olor que invade la cocina es algo fantástico. Pueden pensar que no vale la pena la labor cuando hay tantísimas variedades en los supermercados, pero alguna vez se han detenido a leer toda la lista de ingredientes? Nunca les ha pasado tener un pan que por alguna razón se ha quedado quince días en la bolsa y cuando lo encuentran sigue blando como el primer día? A mi si y evito comprarlo a menos que no me quede otra. Hace poco  descubrí por casualidad en Badajoz una panadería que utiliza harinas integrales y tiene una buena variedad, “Pan Contigo”.  La satisfacción que me dio el ver que todavía hay quien se dedica a esta arte y lo hace buscando lo mejor para presentar nuevos productos… Lo mismo me pasó en pleno casco antiguo de Sevilla  donde vi una pequeña pero moderna panadería que entre muchas variedades vendía pequeñas rebanadas de pan tostado. Me llamó la atención por ser de distintas variedades y quise comprar, pero al final me lo regalaron. Eran las sobras del pan del día anterior, cortadas muy finas regadas con algo que me supo a anís y que después eran ligeramente tostadas. Absolutamente delicioso. Que no me falte el pan, porque como decía mi abuela “hasta el diablo se ríe de una mesa sin pan”!

9. mar., 2017

En estas cosas de la comida no dejo de sorprenderme. Algunas veces porque me encuentro con un plato o ingrediente nuevo, otras porque descubro un sitio donde la comida es muy buena. Me pasó cuando visité  Santa Ana la Real, Andalucía. La primera impresión que me causó fue rara. Un fin de tarde de invierno cercano a la navidad, calles vacías y una niebla que apenas dejaba entrever la luz de las farolas y adornos. Aún más me costaba creer que hubiera tres bares y encima con una  buena variedad de tapas. De los tres iniciales quedan dos, pero cualquiera merece una visita. No espere encontrar un bar de moda con decoración sofisticada y platos en la línea de la “nouvelle cuisine”. Aquí se valora no una presentación  de revista con cantidades minimalistas pero si la buena cocina casera. Las posibilidades son tantas como las que permite la carne de cerdo y las setas (en temporada). La carta varía de un bar a otro, pero en los pocos casos en que algún plato coincide, la carrillada, los sabores  son distintos como diferentes son los cocineros. Eso sí, sin perder en calidad! En “Las Cuatro Esquinas” les recomiendo la “Oreja en Salsa”, las “Castañuelas”, o bien las “Croquetas de Cocido”. En “La Mezquita” obligatorio probar el “Pisto”, la “Carne con Tomate” o bien las “Croquetas”. Y claro en ambos la “Carrillada”. Créanme  que si les gustan las salsas tanto como a mi  pedirán más pan!